Las energías renovables y, en concreto, las centrales fotovoltaicas se han convertido en la gran apuesta de la ONU para cumplir con uno de los pilares de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030: el acceso total a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna.

 

Que en pleno siglo XXI todavía haya más de 1.000 millones de personas en el planeta sin acceso a la electricidad es un dato no sólo sorprendente, sino también preocupante. Esta cifra, facilitada en el informe ‘2018 SDG7 Tracking: The Energy Progress Report elaborado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la División de Estadística de las Naciones Unidas (UNSD), el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone que el 13% de la población mundial vive sin electricidad a día de hoy,  apenas a 12 años de la fecha límite marcada por la ONU para cumplir los objetivos marcados, parece improbable, cuando no imposible, alcanzar la meta de energía para todos. Los propios autores del informe asumen que al ritmo de expansión actual del suministro eléctrico llegaremos a 2030 y todavía el 8% de la población mundial seguirá sin acceso a una energía moderna.

Con todo, las entidades responsables de este estudio no pierden la esperanza y apelan a incrementar los esfuerzos en la expansión de la energía renovable en aquellas zonas del planeta con mayor desabastecimiento energético, como es el caso de África. De hecho, el continente africano acoge a algo más de la mitad de la población mundial sin acceso a electricidad -600 millones de personas-, pero varios de los países que lo integran están realizando una importante apuesta por subsanar esta deficiencia en los últimos años. Es el caso de Kenia, cuyas políticas energéticas consiguieron, entre 2010 y 2016, aumentar en un 6% el porcentaje de ciudadanos con acceso a la electricidad, alcanzando con ello que este servicio se facilitase al 56% de la población.

Proyectos de ALTEN en África

Kenia es precisamente uno de los países por los que ALTEN Energías Renovables ha apostado más fuerte, con tres proyectos de plantas fotovoltaicas en desarrollo. El primero, denominado Kesses 1, está situado en el municipio de Eldoret, quinta ciudad por población de Kenia. Las obras de su construcción arrancarán en breve y el suministro eléctrico será un hecho a finales de 2019 o principios de 2020. A la par que avanza Kesses 1, ALTEN África también está trabajando en el desarrollo de otras dos centrales, Kesses 2, en la misma zona; y Timau, en las cercanías del monte Kenia. Estos tres proyectos permitirán un importante avance en Kenia, dotando a miles de ciudadanos de acceso a una energía moderna, asequible, fiable y sostenible, tal y como establecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

Namibia es otro de los países africanos que ha conseguido mejorar notablemente la producción energética en el período analizado, alcanzando el suministro eléctrico en 2016 al 52% de sus ciudadanos. Namibia es uno de los países africanos con mayor infraestructura eléctrica y con un significativo nivel de electrificación, pero también con una gran dependencia del exterior en materia energética, de ahí su apuesta decidida por la energía solar. ALTEN África ha sido adjudicataria por la Namibia Power Corporation, la compañía eléctrica estatal del país, de un proyecto para el desarrollo, construcción y financiación de una planta fotovoltaica de 45,45 MWp, con una superficie de 100 hectáreas. La planta, que estará operativa en septiembre de este mismo año, está localizada en la región de Hardap, en el municipio de Mariental, al sur del país, a 230 kilómetros de la capital, Windhoek.

Suministro eléctrico a millones de personas

Junto con Kenia y Namibia, ALTEN Energías Renovables también tiene en marcha una importante iniciativa en Nigeria, donde sólo el 59% de la población cuenta con acceso a la electricidad, según datos de 2016.  A pesar de todo, más de 90 millones de personas carecen todavía en Nigeria de este servicio.

ALTEN África desarrolla en Nigeria una planta fotovoltaica de 140 MWp, en el estado de Kogi. La planta estará ubicada dentro de un polígono industrial, a las afueras de la ciudad de Lokoja, aproximadamente a 155 kilómetros al sur de Abuya, la capital del país y una de las ciudades más pobladas de Nigeria, con 1,2 millones habitantes. Su puesta en funcionamiento servirá para proveer de electricidad a un ingente número de familias, además de dar soporte energético al desarrollo económico creciente en la zona.

Gracias a los esfuerzos realizados por estos países para dotar a su población de acceso a la electricidad ninguno de los arriba reseñados se sitúa ya entre los 20 estados menos electrificados del mundo. Sí están, sin embargo, dos de los países en los que ALTEN tiene previsto desarrollar proyectos fotovoltaicos: Mozambique, donde apenas el 24,2% de sus ciudadanos tienen electricidad; y Zambia, donde la tasa se sitúa en el 27,2%.

Energía solar al servicio de la sociedad

La línea de actuación de ALTEN, que trabaja por ofrecer una energía limpia al servicio de la sociedad, se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que este mismo mes de julio celebró en su sede central de Nueva York el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible, evento en el que los responsables de IRENA destacaron la importancia de acelerar el desarrollo de las energías renovables de cara a cumplir con las metas marcadas para 2030. “Las energías renovables están transformando el sistema energético mundial a un ritmo acelerado, moviéndonos hacia una nueva era de energía”, subrayó Adnan Z. Amin, director general de IRENA. “La energía renovable está apoyando el crecimiento económico, creando empleos y mejorando la salud y el bienestar, además de mitigar el cambio climático y brindar acceso a la energía”, añadió.

En este contexto, la energía fotovoltaica ha demostrado ser la referencia indiscutible en los países en desarrollo. En 2017 batió records en cuanto a suministro y también en inversión, una circunstancia que, con la constante caída de los costes y la importante innovación tecnológica que se desarrolla en esta área, sitúan a la energía solar como la primera opción para alcanzar uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: que el 100% de la población mundial tenga acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna. Y no sólo se trata de electricidad. Como bien indicó el director general de IRENA “la energía renovable está apoyando el crecimiento económico, creando empleos y mejorando la salud y el bienestar, además de mitigar el cambio climático”.